Seguimos bajo tus alas, todavía.
El inmortal cuervo, que sigue aún posado encima de la puerta de la estancia y de nuestra alma nos acompaña con su estribillo triste:
«Nevermore, Nevermore». Nunca más.
Hace 177 años de un día como hoy y luego de exclamar para la leyenda «Dios se apiade de mi pobre alma» nos dejaste.
No llegarías a cumplir 41 años.
Tu envidioso enemigo, el reverendo Griswold, hizo todo lo posible para difamarte. A ti, que inventaste el cuento corto de terror psicológico, el de ciencia ficción y el policial. Que te paseaste con inefable finura por la sátira y el humor negro. Que aunaste aventuras y horror e influirías en el padre del horror cósmico, el sin par Lovecraft con tu única novela completa «La narración de Arthur Gordon Pym».
Durante mucho tiempo creyeron gracias a la falseada biografía del infame reverendo, tu fama de depravación. Tu alcoholismo, tu adicción las drogas.
Y ese halo oscuro, ese malditísmo, no dejó de crecer, Edgar. Mientras tu alargada sombra y tu influencia se hacian inmensas.
Y ahora solo se acuerdan de él para maldecirlo. Nadie conoce su obra. Porque su sombra, dentro de tu doliente alma, nunca más se alzará.
Y en cambio seguiremos gozando Con Legrand y Dupin. Sufriendo por Leonora, Morella, Ligeia y Berenice. Con Usher, El gato negro, Valdemar y Reynolds.Eleonora, algunas de tus torturadas criaturas. Pasaremos por las siete habitaciónes, hasta que el destino, en forma de máscara, nos alcance.
Mientras tu, maestro y númen de este blog, apuras el nepente con los ángeles. y habrá quien deje, como cada enero, tres rosas rojas en tu tumba y un brindis con coñac, a la memoria de tu luminosa alma.
Edgar Poe, hijo adoptivo de Allan.

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