Seguimos bajo tus alas, todavía. El inmortal cuervo, que sigue aún posado encima de la puerta de la estancia y de nuestra alma nos acompaña con su estribillo triste: «Nevermore, Nevermore». Nunca más. Hace 177 años de un día como hoy y luego de exclamar para la leyenda «Dios se apiade de mi pobre alma» nos dejaste. No llegarías a cumplir 41 años. Tu envidioso enemigo, el reverendo Griswold, hizo todo lo posible para difamarte. A ti, que inventaste el cuento corto de terror psicológico, el de ciencia ficción y el policial. Que te paseaste con inefable finura por la sátira y el humor negro. Que aunaste aventuras y horror e influirías en el padre del horror cósmico, el sin par Lovecraft con tu única novela completa «La narración de Arthur Gordon Pym». Durante mucho tiempo creyeron gracias a la falseada biografía del infame reverendo, tu fama de depravación. Tu alcoholismo, tu adicción las drogas. Y ese halo oscuro, ese malditísmo, no dejó de crecer, Edga...
Tenía14 años cuando escuché a los Redondos por primera vez. Entonces ni se había inventado el concepto de la radio FM. Una de esas amistades del barrio, o un compañero de la secundaria, me dijo que en Radio del Plata se escuchaba buen rock nacional. AM. Amplitud modulada, con gente como Lalo Mir, la negra Vernacci y Eduardo de la Puente que triunfaban con 9PM y después se fueron a la rock and Pop. No solo era la radio. Eran las propagandas, los anuncios de los discos. Clics Modernos , de Charly, grabado en Ibiza, Vasos y besos de Los Abuelos. Y Los redondos ... ni siquiera tenían disco. Lo que sonaba en la radio cada tanto, con ese sonido tan particular, tan extraño, tan moderno dentro del moderno, nuevo y apasionante mundo al que me había asomado, era un demo que le habían pasado a Lalo, en el que estaba Barbazul y Superlógico. Me volaron la cabeza. Esa cabeza que comenzaba a llenarse de referencias literarias y cinematográficas que me impulsaron más tarde a comenzar ...